Geopolítica del fosfato: Marruecos y China tensionan el suministro
La alta concentración de reservas de roca fosfática en el norte de África y el auge de las baterías reconfiguran el mercado global de fertilizantes y minerales críticos.
El mapa global del fósforo descansa sobre bases estrechas y frágiles. Según datos del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), la producción mundial de roca fosfática alcanzó 250 millones de toneladas métricas en 2025. Sin embargo, el control geológico de este insumo clave para la alimentación y la tecnología moderna se encuentra fuertemente concentrado, lo que expone a la industria a graves riesgos geopolíticos.
Marruecos y el reloj de las reservas
De acuerdo con el análisis publicado por la revista In The Mine, las reservas globales de fosfato tardarán unos 300 años en agotarse. No obstante, las proyecciones indican que los yacimientos de China y de Estados Unidos se extinguirán hacia 2065 y 2073, respectivamente. Tras ese horizonte, el norte de África pasará a concentrar cerca del 95% del remanente del planeta.
Hoy en día, Marruecos domina 50.000 millones de toneladas, lo que equivale al 68% de las reservas mundiales (estimadas en 73.000 millones de toneladas). Sus depósitos presentan leyes más altas y una geometría tabular de menor costo de extracción frente a las rocas carbonatíticas. A través del Grupo OCP, el país africano ya ha destinado más de US$ 20.000 millones a minería, procesamiento y purificación.
Este dominio no está exento de fricciones. El control marroquí sobre los recursos del Sahara Occidental ha llevado al Tribunal de Justicia de la Unión Europea a suspender acuerdos comerciales por exigir el consentimiento del pueblo saharaui, sumando un flanco legal al abastecimiento.
El salto hacia las baterías y la traba logística
El mercado no solo atiende al agro. La electromovilidad demanda ácido fosfórico purificado (PPA) para las celdas de ion-litio: si tradicionalmente el sector automotor absorbía cerca del 5% del PPA, In The Mine reporta que hacia 2030 captará el 24% de la oferta mundial. En este eslabón, China domina alrededor del 80% de la capacidad de refinación, al tiempo que restringe sus ventas externas de fertilizantes para priorizar el consumo de sus 1.400 millones de habitantes.
El cuadro logístico global enfrenta además cuellos de botella críticos, como el Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 47% del azufre comercializado en el planeta, insumo indispensable para procesar la roca fosfórica.
Qué significa para la industria
La confluencia de tensiones geopolíticas y concentración geológica convierte al fosfato en un mineral crítico de alto riesgo de suministro. Países agrícolas intensivos como Brasil —que en 2025 produjo un récord de 7,432 millones de toneladas de concentrado pero depende en un 85% de fertilizantes importados— ya sufren parálisis operativas en firmas como Mosaic, CMOC y Eurochem por los altos costos del azufre y del ácido. Para la minería no metálica regional, este escenario subraya la urgencia de viabilizar proyectos locales frente a un mercado global dependiente de pocas fronteras.